lunes, 28 de febrero de 2011

Balerdi, conociendo los yacimientos de Buruntzuziñe

La sierra de Aralar tiene como principal referente visual el altivo perfil del Txindoki. Al menos desde la vertiente guipuzcoana, porque desde Navarra, ese papel lo adopta el Balerdi, que cierra por el norte con su aspecto alpino e inaccesible la imponente Malloa. Sortear ese paredón de casi mil metros de desnivel es posible para los amigos de las ascensiones explosivas.
Sin embargo, hay otra opción algo más reposada. Atacar el Balerdi desde su flanco oriental, por Amezketa y el corazón de la sierra, lo que nos permitirá conocer el bello barranco de Arritzaga y las minas de cobre de Burruntzunziñe, cuya explotación, de forma intermitente, se prolongó desde 1732 hasta los años cuarenta del siglo pasado.
La excursión comienza en la ermita de San Martín de Tours, en Amezketa. A unos 400 metros siguiendo la carretera (hay aparcamiento) comienza una pista de cemento por la que discurren varios senderos balizados. Remontamos por ella hasta tomar (dcha., señalizado) un bonito camino que se adentra en el bosque y gana altura en una agradable ascensión siguiendo el sendero GR. Más arriba llegamos a un pequeña majada, presidida por una borda y salpicada de hayas y rocas. Aralar se empieza a mostrar ante nosotros. Seguimos subiendo y pronto el GR se divide, hacia la izquierda, pegada a la valla, se dirige el GR-20.
Nosotros continuamos hacia arriba por el GR-121. Transitamos por las alturas del barranco de Arritzaga, con espléndidas vistas de Aralar. La senda, a veces difusa, serpentea en el karst y viejas bordas hasta alcanzar un pequeño collado (Ormatza) con una valla. Abajo vemos las minas Burruntzunziñe, pero ahora seguimos el cordal (izd.), pegados a la alambrada, hasta el buzón de Artubi. A la derecha, cercano, se alza Uakorri.
Siguiendo el cordal (O), no tardamos en alcanzar la arista de Balerdi, más aérea que peligrosa, aunque con algún paso (F) que requiere la ayuda de las manos; y por ella la cima, con unas vistas privilegiadas de la Malloa.
La vuelta la hacemos por el barranco de Arritzaga, así que al llegar a Ormatza bajamos hasta las minas y el río. Sin cruzarlo, un sendero nos encajona en el cañón, por el que descendemos hacia Amezketa. Tras pasar junto a la borda Anduitz y su característica aguja, llegamos al puente de Berazeaga, que lleva al centro de Amezketa. Nosotros seguimos rectos para acabar saliendo a la pista de cemento inicial, por la que volvemos al punto de partida.

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