Quizás pecamos de ingenuos, pero siempre tuvimos claro que tendríamos que conjurarnos para ganar a un equipo que fue superior. Y precisamente por eso nos fuimos contagiando la expectativa de que era posible la hazaña de ganarles, a un partido, a los que algunos ya denominan los mejores jugadores del mundo.
Pocas veces estuvimos tan convencidos, aunque para alguno pueda parecer una 'bilbainada', de la victoria. No pudo ser, pero no por ello hemos de negar que durante los últimos días nuestro Athletic ha forjado ilusiones y las ha sabido sostener apasionadamente.
La prueba es que todos compartimos esos momentos previos al partido, conscientes como éramos de que estábamos ante un momento dulce. El miércoles todos éramos un poco más del Athletic y todos nos volcamos con él, aparcando durante un buen rato todos nuestros males, penas, angustias, etc.
No pudo ser y aceptamos con deportividad que en el fútbol los partidos no se ganan sólo con poner todo en la pelea. El Athletic perdió, pero fue un digno representante de un pueblo unido por unos colores y unos gritos que nos emocionaros a todos.
Por todo ello, eskerrik asko, Athletic!

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