A lo largo del trayecto de subida, tuvimos oportunidad de echar unos cánticos, de ver los municipios del entorno (¡y hasta el mar!) y de saludar a todas las personas (bastantes, por cierto) que se nos cruzaron en el camino.
El barro existente como consecuencia de las lluvias de los últimos días nos hizo ser precavidos en algunos puntos de la ascensión ya que dificultaba el andar en cuesta, pero finalmente logramos el tan ansiado premio de llegar a la cima del Malmasin, todo un centenario muy cerca de casa, y de comer algo en la cima: choricillo de la amatxu de Luis, chocolate para las más golosas, galletas y algo de fruta.
Además, Luis, María, Anna, Javi, Manez, Aitor, Laura y Koldo aprovechamos la ocasión para desear un feliz 2012.
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