jueves, 7 de febrero de 2008

Pozalagua, viaje al centro de la Tierra


Son muchas las personas que acuden a Karrantza en busca de las famosísimas cuevas de Pozalagua que tienen algunas de las estalactitas excéntricas más sorprendentes de toda Europa y que por supuesto hay que ver al menos una vez en la vida.
En lo alto de la peña Ranero, junto a un impresionante mirador sobre el valle de Karrantza, se encuentra una de las más bellas entradas al centro de la Tierra. La incomparable acumulación de estalactitas excéntricas, ésas que no siguen la ley de la gravedad sino que crecen igual en horizontal que retorcidas, consiguen que el visitante se sienta impresionado.
Oculta durante unos 40 millones de años, una voladura en la cercana cantera de Dolomita la sacó a la luz el Día de los Inocentes de 1957. Un feliz capricho del destino, que si bien obligó a cerrar la explotación, hoy permite disfrutar de una preciosa sala central sin parangón. Con una bóveda de 20 metros sujeta por majestuosas columnas de caliza, dolomía y óxido de hierro, forjadas gota a gota y decoradas por las delgadas, frágiles y huecas estalactitas excéntricas, Pozalagua es la cueva del mundo con mayor concentración de estos antojos geológicos sin explicación.
Y sigue viva, ya que cada 100 años las estalactitas crecen un centímetro. Unas 45.000 personas descubren este paraíso subterráneo cada año.
En sus paredes se puede encontrar la cara de una bruja; un sauce llorón, una bandera con forma de lámina de panceta y hasta una columna con forma de órgano de iglesia.
El recorrido, accesible para personas en silla de ruedas, siempre guiado, dura unos 45 minutos. Y no olvide el jersey, la sima mantiene una temperatura estable de trece grados.