lunes, 14 de febrero de 2011

La Tobería, de las entrañas de Antzia

Así hace la regata de La Tobería, que inevitablemente se precipita dando saltos desde su alta surgencia bajo los resaltes calizos de Belleku. Las cascadas que deslizan su cauce sobre el pueblo alavés de Andoin se conocen con ese nombre: cascadas de Andoin, aunque su verdadero apelativo es el de La Tobería. La lluvia ocasiona en La Tobería uno de los más bellos escenarios fluviales que se pueden contemplar en la tierra vasca. Pero para ello hay que caminar monte arriba, contar con los elementos y trepar cauce arriba para encontrar el manantial en la misma roca.
Bajo el roquedo de Belleku el despeñadero es conocido por los lugareños como Bargagaizto y allí reaparece el cauce que se ha sumergido en las profundidades de las campas de Legaire que ocultan debajo un complejo karst. El sumidero de Igurita se traga las lluvias y las arroja unidas a las aguas de las cuevas de Iguaran por la boca de Eskarganzulo.
Para llegar a Eskarganzulo hay que caminar repechos severos, al menos si se sigue el cauce saltarín de las aguas, y es lo mejor que puede hacerse para contemplar sus espectaculares melenas blancas. Desde la plaza de Andoin se girará a la derecha avanzando hacia la localidad de Ibarguren y de inmediato se seguirá una pista que arranca al costado izquierdo y avanza entre dos casas. Por ella se cruzará el río y, más adelante, se alcanzará una barrera que debe cruzarse para seguir al otro lado la pista izquierda de las dos que se encuentran. A sólo un centenar de metros, una bifurcación nos permite desviarnos hacia la derecha encaminándonos a la montaña. Hay que seguir el trazado principal, despreciando un desvío que se encontrará a unos doscientos metros y continuando hasta un nuevo cruce.
Siguiendo el ramal izquierdo se cruza enseguida una barrera metálica y avanzando sin pendiente se alcanza el río al lado de una pequeña instalación de captación de aguas del cauce.
Para remontar aguas arriba hay que trepar un discreto sendero que repta por la orilla derecha entre hayas y asoma uno tras otro a los espectaculares saltos, y descubre por fin el manantial donde el agua aflora por diversas surgencias entre piedras tapizadas de musgos.
El nombre de La Tobería dado a las cascadas tiene su origen en la singular formación de rocas porosas a causa de la precipitación química de los carbonatos disueltos en las calizas. Estas rocas, que reciben el nombre de tobas, abundan en el cauce y entorno de la regata a la que han puesto nombre antes de que esta alimente el río Arakil, del que es tributario. Desde el nacimiento, elevado a considerable altura, quedan a la vista los pueblos de la Llanada: Andoin, Urabain, San Román, Egilaz,Munain y la villa de Agurain, bajo la sierra de Altzania y los horizontes de Aizkorri.

No hay comentarios: