Mostrando entradas con la etiqueta Lekanda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lekanda. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de julio de 2008

Nacedero del Baia

En el corazón del macizo del Gorbeia tiene sus limpias fuentes el río Baia. Espesos hayedos y perdidos barrancos envuelven el nacimiento mientras el camino lleva por las praderas más plácidas de todo el macizo; un entorno animado y frecuentado por hermosos rebaños de ganado.
Se alcanza Pagomakurre por la pista que asciende desde Areatza. Hay que seguir por la pista de tierra que arranca hacia el sur, mirando a Lekanda, para alcanzar las praderas de Arraba en tan sólo media hora.
En Arraba el camino seguirá la hilera de arbolitos que cruzan la campera, dejando a un lado el refugio de Elorria. Hay que cruzar bajo la peña de Gatzarrieta hasta salir al hayedo de Egiriñao, sobre el que despunta la silueta rocosa de Aldamin.
El camino al nacedero del Baia baja desde el menhir de Zastegi, bordea las txabolas y se encajona enseguida hacia las praderas que se extienden al pie de la peña de Urratxa. No hay pista ni sendero. Es la pradera descendente la que lleva hacia el barranco de Padrobaso y allí, ya en la foresta, se encuentra un hilillo de agua (o tal vez un cauce seco). Hay que seguir aguas arriba y a un centenar de metros se encuentra la cuevita de donde mana.

sábado, 12 de abril de 2008

Arraba, eje del Parque Natural del Gorbeia

Las campas de Arraba son el eje donde pivota parte del parque natural del Gorbeia. Encrucijada de caminos, lugar ancestral de pastoreo, constituye un destino sencillo para poder acudir con los más pequeños de la casa y contarles que en su basto pastizal se fundó un hospital antituberculoso cuando el siglo XIX tocaba a su fin.
La caminata se inicia en el área recreativa de Pagomakurre, donde las hayas y abedules cortejan a varios tejos centenarios. La pista desde aqui está prohibida para vehículos motorizados y rodea los majestuosos contrafuertes calizos de Lekanda sin pérdida.
La dura subida se prolonga divisando una hermosa panorámica del valle de Arratia y los montes de Durangaldea. El portillo de Arrabakoate, da la bienvenida a las campas de Arraba, prados circundados y recortados por las calizas de las cimas que protegen Itxina. Desde este lugar se abandona el cantil y se dirige el excursionista a la derecha franqueado por una hilera de abedules que alcanzan el detritus de los restos del viejo hospital.
Superado el refugio del Ganguren, se acerca hasta el arroyo del Ebro que se extiende en humedal donde con suerte se pueden observar tritones, salamandras, sapos comunes o ranas bermejas.
Si se sigue la corriente se puede observar cómo el arroyo desaparece en un gran embudo, en un paraje secreto del Gorbeia.
El excursionista se acercará al refugio de Elorriaga o Elorria, en donde poder enseñar a los más pequeños viejos vestigios de la guerra civil; aún es posible ver algún resto de un antiguo polvorín. También se pueden acercar al cantil de Pelotaleku para admirar el paisaje y para completar esta vuelta a Arraba.
La excursión continúa tomando la línea de los abedules para acercarse hasta Arrabakoate y seguir descendiendo al punto de partida por la misma pista.