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martes, 4 de mayo de 2010

Gran belleza natural

La geografía de Uribe Kosta posee una gran belleza natural, con variados ambientes y ecosistemas de gran valor naturalístico y paisajístico tanto de costa como de interior. Durante generaciones las actividades humanas han modelado y conservado estos espacios en buen estado gracias a la interacción positiva entre la población rural y la naturaleza. El trabajo de nuestros baserritarras ha hecho posible que con el paso de los años se cree un entorno singular, estructurado en forma de mosaico, con cultivos y huertas alternados con setos y prados y albergando a numerosas especies animales y vegetales que conviven con la actividad agraria.
La ubicación de Uribe resulta privilegiada, cercana a Bilbao y excelentemente comunicada por carretera con el resto del País Vasco.
Pero sin duda, uno de los elementos más característicos de la zona son sus acantilados a lo largo de toda la franja litoral, una línea que se suaviza en algunos tramos, originando pequeños puertos y extensas playas, como son las de Barrika, Gorliz, Plentzia, Sopelana y Armintza y los puertos de Armin-tza y Plentzia.
Frente a la costa, el espacio rural no se limita a ser un ámbito estrictamente agrario, y desde antiguo ha dado cabida a industrias rurales como las ferrerías y los molinos. En este último apartado destaca el Molino de Mareas de Gazteluondo en Plentzia, que se mantuvo en activo hasta la década de los 60.
Pero el visitante que llega a la Uribe Kosta tiene la posibilidad de realizar numerosas visitas
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domingo, 7 de septiembre de 2008

La modestia del Jata para abrir apetito

Iniciamos nuevo curso con fuerzas renovadas. Después de disfrutar de las vacaciones, y con las pilas cargadas, este fin de semana hemos vuelto a la montaña con los más pequeños de la casa: Aitor, Laura y Lucía. Y para empezar, una cima que, con buen tiempo, ofrece una panorámica incomparable, Jata (600).
Se trata de una cumbre de la costa que separa el núcleo de Bakio de Mungia. Es una montaña de suaves formas coronada por una torre. En la cresta oriental de esta montaña se halla uno de sus puntos de acceso más interesantes, la Ermita de San Migel de Zumetxaga, del siglo XII y uno de los pocos restos románicos de Bizkaia, que cuenta con buen acceso desde Bakio.
Desde la vertiente Sur, un acceso parte desde Mungia. A 4 Km. de esta población se halla el barrio de Larrauri, y una vez en él una carretera estrecha nos lleva después de un kilómetro al barrio de Barandika. El itinerario conduce a la ermita de San Miguel de Zumetxaga y asciende por la cresta Este.
Por el Oeste se sube desde el barrio de Marutxaga en el alto de la carretera que une Armintza con Mungia,y que se llama Alto de Txatximinta. En este caso se alcanza, primeramente, la cota de Jatabe Iñardi. Un descenso al collado inmediato nos deposita ante la última cuesta del Jata.
La vertiente Norte se halla surcada de un auténtico enjambre de pistas que permiten subir al monte alcanzando el collado que la separa de la antecima Norte. Una pista que da servicio al repetidor de la cumbre sube tiene su inicio en la carretera entre Bakio y Armintza.

sábado, 7 de junio de 2008

Costera por el monte

Acantilados magníficos y paisajes que dejan boquiabiertos a quienes los contemplan jalonan el camino que une los pueblos costeros de Gorliz y Armintza. La ruta ofrece islas en forma de dragón, encinas centenarias y miradores naturales que se asoman al mar. Todo eso y mucho más en apenas dos horas.
Hasta el faro el camino asciende suavemente por una carretera asfaltada y cercada por estar en un terreno protegido y ganadero. Comienza cerca de la playa de Gorliz, en los alrededores de unas dunas petrificadas de 6.000 años de antiguedad que eran utilizadas como toboganes naturales de arena hasta que fueron declaradas de interés especial.
A medida que se asciende, y una vez pasado el Centro de Recuperación de la fauna salvaje, la vista se amplia. Atrás queda la bahía en forma de concha, la arena dorada, el promontorio de Barrika y los acantilados. En un giro del camino, aparece de pronto, en un alto, el faro con su torre blanca y su linterna acristalada. A la izquierda se deja un pequeño sendero de tierra firme que bordea los acantilados pasando por las ruinas del fortín Azkorriaga, del siglo XVIII.
El faro ofrece una panorámica de la costa y muestra por primera vez la isla Billano, un islote de piedra con forma de dragón, a apenas medio kilómetro de la costa.
A partir de aqui el camino abandona el asfalto, se estrecha y sube un corto trecho hasta desembocar en un paisaje de ensueño: a un lado, la isla Billano; al otro, la bahía, el puerto, la ría y los cascos urbanos de Gorliz y Plentzia. Todo ello enmarcado en la lejanía por algunos de los montes emplemáticos de Euskal Herria: Oiz, Anboto, Gorbea, Pagasarri o Ganekogorta.
El camino transcurre al borde del acantilado. Aparecen grupos de encinas en el camino hacia el monte Ermua, que con casi 300 metros de altitud es el lugar más elevado de la travesía y el que marca el punto de inflexión.
A partir de aqui, el camino desciende a través de bosques de eucaliptos y caminos más o menos pedregosos, hasta que entre la vegetación se vislumbra el puerto pesquero de Armintza, desde donde se puede volver en autobús.