Mostrando entradas con la etiqueta Lumbier. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lumbier. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de noviembre de 2009

Senderos locales para descubrir la Baja Montaña

La comarca de la Baja Montaña - Mendi Behera -delimitada por la Sierra de Leire, los ríos Aragón, Irati y Onsella, se extiende por los municipios de la Comarca de Zangotza y su radio de influencia histórica, las localidades de la Val d'Onsella y Lumbier.
La variedad paisajística, la existencia de microclimas y la idiosincracia de sus pueblos hacen de éste un entorno de contrastes que sorprende al viajero con sus suaves cambios.
La Sierra de Leire y sus roquedos, la foz de Lumbier y el buitre leonado, los fósiles de aves marinas, los ríos Irati, Onsella y Aragón, el Soto de Campo Allende y la vegetación de ribera, la Reserva Natural de Kaparreta, el águila perdicera, los más meriodionales robledal de Oibar y hayedo de Petilla hacen de la Baja Montaña un hábitat de especial singularidad.
Con el fin de facilitar el descubrimiento de sus bellos parajes, la comarca ha habilitado y señalizado 10 senderos locales (SL) -de entre 4 y 10 kilómetros-, con multitud de variantes, que se unirán en un futuro en un sendero de gran recorrido (GR).

jueves, 17 de abril de 2008

Por la vía del tren de Irati en la Foz de Irunberri

Después de pasar el primer túnel que utilizaba el tren Irati, ya desaparecido hace más de cinco décadas, las paredes de la Foz de Irunberri (Lumbier) asombrarán a todos aquellos que decidan dar un breve pero intenso paseo por este enclave moldeado por el río Irati, donde se posan las rapaces en sus nidos.
El acceso se realiza a través en la entrada de Irunberri vinido de Iruña, después de cruzar el puente sobre el río Irati, junto al hotel Iru Bide, donde se accede por una carretera señalada que toma el trazado de la foz hasta un aparcamiento.
La ruta se inicia con los 167 metros de oscuridad del primer túnel, que coloca al excursionista en las fauces de una de las gargantas más hermosas del territorio. La foz que fue virgen hasta la apertura de la línea férreea, sólo era cruzada por las almadías, plataformas de troncos unidos por ramas de avellano que, anudadas, descendían por el río Irati guiadas por los almadieron manteniendo el difícil equilibrio de viajar de pie sobre los troncos en los rápidos del río.
El camino, sin desniveles ni pérdidas posibles y muy apto para hacerlo en compañía de los pequeños montañeros de la casa, se funde en la garganta del río Irati que corta la roca durante un kilómetro y tresciento metros de belleza y con verticales que superan los 100 metros.
Las paredes de esta reserva natural son un espacio de ensueño para los pájaros donde se pueden observar a las aves en sus nidos, destacando la presencia del buitre leonado.
Se cruza la presa, para más adelante adentrarse en el segundo túnel, que con su trazado en curva impide distinguir la salida. Este segundo túnel saca del desfiladero al excursionista.
A la derecha, las ruinas del Puente del Diablo, construido con un solo arco de 15 metros de altura destruido por los franceses en la guerra de la Independencia (1812). El puente cruzaba el Irati hasta la villa romana de Ledea (Liedena), por lo que hace suponer que bajo este puente medieval pudo existir uno romano.
Si se sigue la pista el excursionista se acerca a Ledea o puede realizar un bucle balizado con pinturas verdi-blancas, que por encima de la foz vuelve al aparcamiento.