Mostrando entradas con la etiqueta Ordunte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ordunte. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de enero de 2011

Propuestas excursionistas y montañeras por Enkarterri

Y continuando con la comarca de Enkarterri, ésta ocupa una extensión que casi supone la mitad del territorio de Bizkaia. Sólo por este hecho ya merecía que una publicación le dedique una mirada detenida. Pero es que además, la comarca Encartada reúne unos paisajes excepcionalmente diversos, caracterizados por los tres cordales más significativos que se elvan trazando un triángulo orográfico sobre sus valles directores: los montes de Ordunte, los montes de Triano y el macizo de Armañón.
Y precisamente Armañón, Parque Natural desde 2006, resume todo lo que esta desconocida comarca ofrece: calizas encinares, cuevas y simas, hábitat protegidos, especies endémicas, razas autóctonas de animales domésticos...
"Enkarterri" presenta 31 propuestas excursionistas y montañeras por cumbres, valles y parajes de ensueño. La información práctica de cada ruta y una guía viajera de la comarca, así como la esmerada cartografía que presenta, con malla GPS, hacen de esta publicación una completa herramienta para el montañero.

sábado, 16 de octubre de 2010

Hayedo de Balgerri

El bosque del Balgerri, a los pies del monte del mismo nombre, no sólo es el hayedo más extenso de Bizkaia; también se trata del más protegido y el que más especies vegetales atesora, lo que lo convierte en un destino privilegiado para estas fechas. Ahora que se retira el verano, con las hayas aportando la espesura y los acebos y serbales adornando el conjunto de color rojo navideño, este rincón se convierte en un espléndido regalo para la vista.
El bosque es accesible desde Lanzas Agudas, un barrio de Karrantza encaramado en una solana a 406 metros de altura, en la ladera de los montes de Ordunte. Si hace falta reunir fuerzas antes del paseo, el bar se encuentra en el centro mismo, justo al lado de la iglesia parroquial de Santiago. En un cruce, cerca de las últimas casas del barrio y con la iglesia, arriba, a la vista, encontramos un curioso panel con forma de vaca –el animal tótem del valle– que nos informa de todos los pormenores de la ruta: conviene hacer un alto para leer las detalladas instrucciones.
La marcha comienza por una pista ascendente de cemento que enfila al sur y nos adentra en el monte. El camino, pronto de gravilla, nos lleva al regato La Calleja, donde nos encontraremos con un cruce, el primero de los muchos que vamos a encarar. Continuamos por la izquierda, con Lanzas Agudas a nuestros pies y vistas a los caseríos de El Bierre, por donde luego regresaremos. La pista va ascendiendo suavemente hasta adentrarse en el hayedo cruzado por el arroyo Balgerri, que nace en los barrancos de los montes de Ordunte. El recorrido equivale a una completa lección de botánica: entre las hayas destacan, por su diferente follaje y distinta fecha de caída de las hoja, robles, alisos, fresnos, mostajos, tejos, acebos y serbales. La espesura sirve además de refugio a los milenarios tejos, con unas frutillas que aseguran son venenosas. Quizá sorprenda la escasa vida animal –visible– del bosque, a excepción de los pájaros y de alguna ardilla: haremos el camino en silencio, escuchando nuestros propios pasos y con la sensación de que pequeños ojos nos vigilan.
La pista, de tierra y embarrada a tramos, atraviesa varios arroyos. El más caudaloso es el Baulaya, que en épocas de lluvia puede resultar ‘divertido’ de cruzar. Al rato abandonamos la sombra y desembocamos en la ladera del monte El Bierre, donde un poco más abajo hay una granja. Ha terminado el recorrido por el hayedo y ahora estamos en un paraje desprovisto de vegetación: algunos marchadores dan por terminada la excursión en este paraje y se vuelven sobre sus pasos, pero nosotros seguiremos adelante. Nos tienta la idea de encontrar caballos salvajes en el recorrido.
Nos topamos con una barrera para ganado que cierra la ruta. También hay un sendero. Podemos optar por cualquiera de los dos, pues van a parar al mismo punto. Hay vistas excelentes sobre Peña Ranero, las moles de El Mazo y El Moro, los montes de Ordunte, el encinar de Sopeña en Armañón y la Virgen del Suceso, famosa por su romería. Seguimos hasta un nuevo cruce, elegimos la vía de la izquierda, vallada primero y luego protegida por una muralla, y alcanzamos la carretera a Bernales, con bonitos caseríos de estilo carranzano alrededor de la iglesia de San Pantaleón.
Cruzamos el barrio y vemos la indicación de Pando. Acercarse supone un kilómetro más de marcha por una pista en fuerte descenso, pero merece la pena por disfrutar de los bonitos caseríos con balconadas de madera y alguna solana, hornos de pan y una iglesia, la de San Juan Bautista. Es hora de volver a Bernales y Lanzas Agudas: para ello, caminamos por la carretera hasta tropezar, a la izquierda, con la pista de cemento que sube a El Bierre. Con Lanzas Agudas a la vista, atravesamos la granja y, entre prados, bajamos por una pista que se bifurca y continuamos por la izquierda hasta el punto de partida.
Tanto en Lanzas Agudas como en Pando y Bernales nos sorprenderá y quizá asustará la presencia vigilante de los perros villanos, raza de presa exclusiva del valle que se utilizaba para la captura de las vacas monchinas. Más allá de posibles sobresaltos, estos animales poco comunes pueden convertirse en un atractivo más del recorrido.

jueves, 3 de junio de 2010

Hayedo de Balgerri, el gan desconocido

El bosque del Balgerri, a los pies del monte del mismo nombre, no sólo es el hayedo más extenso de Bizkaia: también se trata del más protegido y el que más especies vegetales atesora, lo que lo convierte en un destino privilegiado para las fechas del final del verano, con las hayas aportando la espesura y los acebos y serbales adornando el conjunto de color rojo navideño, este rincón se convierte en un espléndido regalo para la vista.
El bosque es accesible desde Lanzas Agudas, un barrio de Carranza encaramado en una solana a 406 metros de altura, en la ladera de los montes de Ordunte. En un cruce, cerca de las últimas casas del barrio y con la iglesia, arriba, a la vista, encontramos un curioso panel con forma de vaca –el animal tótem del valle– que nos informa de todos los pormenores de la ruta: conviene hacer un alto para leer las detalladas instrucciones.
La marcha comienza por una pista ascendente de cemento que enfila al sur y nos adentra en el monte. El camino, pronto de gravilla, nos lleva al regato La Calleja, donde nos encontraremos con un cruce, el primero de los muchos que vamos a encarar. Continuamos por la izquierda, con Lanzas Agudas a nuestros pies y vistas a los caseríos de El Bierre, por donde luego regresaremos. La pista va ascendiendo suavemente hasta adentrarse en el hayedo cruzado por el arroyo Balgerri, que nace en los barrancos de los montes de Ordunte. El recorrido equivale a una completa lección de botánica: entre las hayas destacan, por su diferente follaje y distinta fecha de caída de las hoja, robles, alisos, fresnos, mostajos, tejos, acebos y serbales. La espesura sirve además de refugio a los milenarios tejos, con unas frutillas que aseguran son venenosas.
La pista, de tierra y embarrada a tramos, atraviesa varios arroyos. El más caudaloso es el Baulaya, que en épocas de lluvia puede resultar ‘divertido’ de cruzar. Al rato abandonamos la sombra y desembocamos en la ladera del monte El Bierre, donde un poco más abajo hay una granja. Ha terminado el recorrido por el hayedo y ahora estamos en un paraje desprovisto de vegetación: algunos marchadores dan por terminada la excursión en este paraje y se vuelven sobre sus pasos, pero nosotros seguiremos adelante. Nos tienta la idea de encontrar caballos salvajes en el recorrido.
Nos topamos con una barrera para ganado que cierra la ruta. También hay un sendero. Podemos optar por cualquiera de los dos, pues van a parar al mismo punto. Hay vistas excelentes sobre Peña Ranero, las moles de El Mazo y El Moro, los montes de Ordunte, el encinar de Sopeña en Armañón y la Virgen del Suceso, famosa por su romería. Seguimos hasta un nuevo cruce, elegimos la vía de la izquierda, vallada primero y luego protegida por una muralla, y alcanzamos la carretera a Bernales, con bonitos caseríos de estilo carranzano alrededor de la iglesia de San Pantaleón.
Cruzamos el barrio y vemos la indicación de Pando. Acercarse supone un kilómetro más de marcha por una pista en fuerte descenso, pero merece la pena por disfrutar de los bonitos caseríos con balconadas de madera y alguna solana, hornos de pan y una iglesia, la de San Juan Bautista. Es hora de volver a Bernales y Lanzas Agudas: para ello, caminamos por la carretera hasta tropezar, a la izquierda, con la pista de cemento que sube a El Bierre. Con Lanzas Agudas a la vista, atravesamos la granja y, entre prados, bajamos por una pista que se bifurca y continuamos por la izquierda hasta el punto de partida.
Tanto en Lanzas Agudas como en Pando y Bernales nos sorprenderá y quizá asustará la presencia vigilante de los perros villanos, raza de presa exclusiva del valle que se utilizaba para la captura de las vacas monchinas. Más allá de posibles sobresaltos, estos animales poco comunes pueden convertirse en un atractivo más del recorrido.

sábado, 19 de diciembre de 2009

El Zalama recupera su turbera

Tal y como anunciaba ayer el diario El Correo en su edición impresa, el convenio de colaboración suscrito entre la Diputación y la Obra Social de La Caixa para la conservación de los espacios naturales de Vizcaya se ha materializado este año en cuatro actuaciones fundamentales. Cuatro iniciativas que han supuesto una inversión superior a los 400.000 euros y que se han centrado en recuperar espacios de especial interés ambiental como la turbera del monte Zalama, un ecosistema «único» en Euskadi formado a partir de las frecuentes nieblas y nubes que cubren de humedad esta zona de pequeñas cumbres montañosas.
Situado a más de 1.000 de metros de altura entre los valles de Carranza y Mena y enclavado en el Lugar de Interés Público (LIC) de Ordunte, este espacio corre el riesgo de «desaparecer» debido a los efectos de un proceso «regresivo» en el que, según los ecologistas, influyen varios factores, entre ellos la actividad humana. El tratamiento específico de este hábitat ha sido financiado con 55.000 euros y ha consistido en la instalación de una malla geotextil de fibra de coco de características biodegradables en una superficie superior 1.470 metros cuadrados. El objetivo que se persigue, según se explicó ayer durante la presentación de las iniciativas, es reducir la erosión de la turbera en sus puntos «más significativos» y favorecer la recolonización de especies de la zona.
El convenio entre el Departamento foral de Agricultura y La Caixa, por el que la entidad financiera se comprometió a aportar en tres años 1.200.000 euros en diversos proyectos, también se ha centrado en crear una iluminación «adecuada» a las condiciones ecológicas de las cuevas de Pozalagua. Del mismo modo, se han creado paseos para personas con discapacidad en varias áreas recreativas (Vivero-Galdakao, Montefuerte-Arrigorriaga y Akarlanda) y se ha «redefinido» la red de senderos del Parque Natural de Urkiola.

martes, 8 de septiembre de 2009

El embalse de Ordunte

Y otra de embalses, si bien éste se sitúa en Bizkaia. Se trata del de Ordunte, que si bien está en el valle de Mena (Burgos), guarda mucha una gran vinculación con Bizkaia, pues es propiedad del ayuntamiento de Bilbao, ciudad a la que abastece de agua.
Una pista de 10 kilómetros posibilita bordear completamente el embalse ofreciendo al paseante o al ciclista la posibilidad de disfrutar de un bello e interesante paseo. Para llegar a la presa, se deja Balmaseda en dirección a Villasana de Mena y, ya en la provincia de Burgos, se atraviesa del pueblo de Gijano.
Un poco más adelante se llega a un cruce que indica Nava de Ordunte. Se cruza también este pueblo y a poca distancia se ve una señal que indica "Presa de Ordunte". Siguiendo por una estrecha carretera, en unos kilómetros se llega hasta la presa. En su entorno anidan miles de aves acuáticas de especies como el mirlo acuático, martín pescador, cigüeñas y patos.

miércoles, 15 de julio de 2009

El Maratón Galarleiz regresa al calendario

El Maraton Galarleiz, la carrera de montaña vizcaína que junto al Maratón Alpino Madrileño, el Maratón de Galicia de Penedos Do Lobo y el Maratón Alpino Varapalos forma el Circuito Alpino de España, regrea este domingo (19) al calendario con un trazado remodelado.
En esta XIV edición, la Maraton Galarleiz pierde su llegada en las campas de Otxaran para acercar la meta a Zalla, concretametne a la Urbanización San Pedro, en otro final espectacular ya que en el último tramo los participantes atravesarán el prado de Martintxu, una campa de 300 metros con un porcentaje del 35%.
La carrera partirá de San Pelayo (Agüera, Burgos) y a lo largo de 42,197 kilómetros a travesará los montes de Ordunte: Zalama, Lamana, Salduero, Maza del Topo, Balgerri, Ilso de las Estacas, Maza del Pando, Burgüeno, Terreros, Kolitza, La Garbea y Basoaga.

domingo, 24 de febrero de 2008

La senda de los buitres


El proyecto de instalación de un parque eólico en el paraje conocido como Llana de Salduero, en el término municipal del valle de Karrantza, amenaza las alturas de la sierra de Ordunte. Esta instalación provocaría un fuerte impacto en una zona de gran belleza paisajística, donde está ubicado el comedero de buitres o ‘buitrera’ de la ladera de Santipiñia.
La mejor manera de comprobar la belleza de este rincón de los montes de Ordunte es con una ascensión a Zalama por Campo Calero (Karrantza). En el camino se atraviesa la Llana de Salduero, donde se presenta la opción de subir a Lamana, una de las alturas menos visitadas de este largo arco montañoso.
El letrero ‘GR 123 Salduero’ que se encuentra en el alto de Campo Calero, en la carretera entre Lanzas Agudas y La Calera del Prado, indica la dirección de la marcha. Se comienza a caminar por una pista ancha que sube por la ladera de Santipiñia en dirección a la ‘buitrera’.
El comedero de los buitres impresiona. La envergadura de las aves, inofensivas y que no se deben molestar, y los huesos esparcidos por los alrededores atraen la atención. La ruta obliga continuar hacia las alturas. Es un continuado zig-zag que conduce hasta el collado. En este punto se alza un refugio de madera de la Diputación. Un poco más arriba, Santipiñia.
La misma pista hacia Salduero interna en el barranco de Pozo Negro (derecha). Se pasa bajo la cima de Peñalta, coronada por un curioso buzón del Lutxana, antes de alcanzar la amplia llanura herbosa de campo o Llana de Salduero. En dirección oeste aparecen Lamana o Maza de Gumadermia y la achatada cima de Zalama al fondo.
Un ancho camino que se adivina en la pradera de Salduero permite aproximarse a Lamana. La loma de subida a Zalama, cuya cumbre no se distingue desde este punto, aparece de frente. Para alcanzarla, se debe bajar sin camino hasta el collado y encarar sin sendero preciso la durísima subida final.Este tramo, muy pendiente y sin referencias se hace interminable. Unos minutos después, se llega al punto culminante de los montes de Ordunte. Zalama posee un vértice geodésico enorme. Las vistas abarcan los cuatro puntos cardinales y en los días despejados es posible ver el mar. La vuelta se realiza por el mismo camino. Y si se puede ‘jugar’ con la posibilidad de que un coche venga a buscar al montañero, siempre queda la opción de bajar hasta San Pelayo o a Aguera (Burgos).