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lunes, 13 de junio de 2011

La rana ágil recupera espacio en Orduña

La Sociedad de Ciencias Aranzadi desarrollará en Orduña un proyecto científico dirigido a la recuperación de la única población de rana ágil existente en el territorio histórico de Bizkaia y que precisamente se encuentra asentada en diferentes charcas de la ciudad. En concreto, la entidad gestionará una parcela de terreno municipal en la zona de Larrinzar para la restauración de hábitats acuáticos y terrestres que favorezcan la supervivencia de este singular anfibio.

Esta actuación se enmarca dentro de un convenio de colaboración suscrito entre el Ayuntamiento de Orduña y Aranzadi. La concesión tendrá una duración de diez años.
La rana ágil es un anfibio muy escaso y de hecho se encuentra protegido con la calificación de vulnerable -inmediatamente inferior a la de en peligro de extinción- por el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora Silvestre y Marina.
En un trabajo previo, herpetólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi han localizado ejemplares de este singular anfibio en áreas de Bigandi y otra colonia en la zona de Larrinzar. De ahí que Aranzadi propusiera al Ayuntamiento actuar en ese lugar donde, gracias a la reciente excavación de una charca, se ha detectado un grupo de individuos muy importante y desconocido hasta el momento.
El hábitat natural de esta especie es la hojarasca de los suelos húmedos, sombríos y frescos de los robledales. Necesita poner sus huevos en charcas para que nazcan y se desarrollen los renacuajos, pero en los últimos años se ha producido un deterioro de estos espacios debido a la sustitución del robledal atlántico por praderas y cultivos.

lunes, 7 de febrero de 2011

Nueva joya naturalística en Busturialdea

Urdaibai abrirá una nueva ventana a la naturaleza el próximo mes de marzo. El centro de migración de aves de Gautegiz Arteaga, impulsado por diferentes instituciones públicas y gestionado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, emprenderá su vuelo en breve. La estación ornitológica ubicada sobre las marismas de la Reserva de la Biosfera y calificada de "pionera en la Península Ibérica", ha necesitado de una inversión de 6 millones de euros y cuatro años de trabajo para convertirse en realidad. Busturialdea ya tiene una nueva joya naturalística.
Urdaibai Bird Center aunará investigación, formación y educación ambiental, pero también servirá como reclamo turístico poniendo en valor la riqueza natural de la Reserva al alcance de investigadores a nivel mundial y acercando el mundo de las aves a los amantes de la naturaleza. Para ello, el interior del complejo -que antaño albergaba una conservera y una empresa de muebles de cocina- dispone de sala de conferencias y reuniones, módulos expositivos de última generación para acercar la ornitología a la sociedad, una unidad de I+D+i, una estación de radiosondeo y un domo de Euskalmet para el estudio y divulgación de la meteorología, entre otras instalaciones. Pero el equipamiento más espectacular es un impresionante observatorio de 18,5 metros de altura para el avistamiento de las aves, situado sobre las marismas de Orueta, una de las principales de Urdaibai. Desde este punto se observarán diferentes especies mediante la utilización de telescopios terrestres y prismáticos.
La Diputación Foral de Bizkaia es el principal impulsor del proyecto, al que ha aportado tres millones de euros, mientras la BBK ha inyectado -mediante su obra social- otros dos millones. Pero será la Sociedad de Ciencias Aranzadi la encargada de gestionar el complejo. Asimismo, cabe destacar que también participan en el proyecto el Gobierno vasco, Gaia, Euskalmet y el Ayuntamiento de Gautegiz Arteaga.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El Serantes, convertido en aula medioambiental

El pasado lunes, el diario El Correo daba cuenta de una cusiosa iniciativa puesta en marcha por ONGs, colectivos de discapacitados, scouts y voluntarios para 'transformar' el monte Serantes, en Santurtzi, en una aula medioambiental.
En los últimos meses miembros de la sociedad Aranzadi han llevado a más de 230 alumnos y a medio centenar de visitantes hasta este rincón de la naturaleza ubicado a tiro de piedra del metro. El principal objetivo es darles a conocer su patrimonio natural con salidas centradas en la vegetación, las mariposas, los reptiles o las aves que lo habitan. No ha sido su única meta. Con la colaboración de distintos colectivos, también han habilitado pequeños ecosistemas para reforzar la biodiversidad del lugar.
El proyecto se inició en marzo con la firma de un convenio entre la sociedad de ciencias Aranzadi y el Ayuntamiento de Santurtzi, y ya ha implicado a muy diversos agentes sociales. Desde voluntarios de la ONG Accem en apoyo de los inmigrantes de etnia africana hasta grupos de scouts como Belatzak de Portugalete. Desde asociaciones en favor de los discapacitados como Gorabide hasta aquellos que deben realizar trabajos en favor de la comunidad.
Aunque sus responsables advierten que «todavía es un proyecto joven» y evolucionará con el tiempo, los primeros objetivos ya se han cumplido. Gracias a las infraestructuras habilitadas este año ahora es posible estudiar a los pájaros desde un observatorio, o investigar el paso de mamíferos. Esto último lo consiguen gracias a unas planchas metálicas sobre las que vierten hollín de carbón. Después colocan un cebo y cuando acuden con un colegio pueden estudiar las huellas dejadas por los animales. En el futuro esperan realizar incluso salidas nocturnas para escuchar aves como el autillo o el chotacabras y avistar erizos.
También se ha acondicionado la primera de las tres charcas previstas para dotar de un hábitat a los anfibios, como el sapo partero, y se prevé reservar una zona para acoger 2.000 metros cuadrados de herbazales a fin de atraer mariposas. Las salidas se reservan para la época de buen tiempo, entre los meses de abril y octubre, pero este otoño también tocará trabajar.

miércoles, 4 de febrero de 2009

El túnel de San Adrián

El túnel de San Adrián, una oquedad kárstica bajo la sierra de Aizkorri ensanchada artificialmente, fue durante siglos punto crucial de paso. En la época romana se encontraba enclavado en la vía Ab Asturica Burdigalam (Burdeos-Astorga) y desde el siglo XI en la calzada medieval que se construyó sobre la vía romana, y que permitió el transporte de mercancías desde Castilla hacia Europa.
La calzada sirvió para dar continuidad al Camino de Santiago por Araba, y de su importancia estratégica es prueba el que en su interior se edificara una fortaleza. Su declive como paso comercial se produjo en el siglo XVIII con la construcción de la calzada real que desde 1780 une Gipuzkoa y Araba por el Alto de Arlaban.
La Sociedad de Ciencias Aranzadi quiere recuperar la memoria de este lugar y durante seis meses 30 científicos de diferentes disciplinas desentrañarán las huellas geológicas, históricas, etnográficas y arqueológicas de este paraje. Esta investigación servirá como punto de partida de un futuro proyecto de puesta en valor del entorno.

martes, 4 de marzo de 2008

Leche de luna bajo el Ernio


Entre las oquedades del macizo del Ernio, en la provincia de Gipuzkoa, fluye un río de leche de luna (moonmilk), el único del mundo. Es, en realidad, un caudal formado por una extraña sustancia que la naturaleza decanta en estado sólido o plástico, y que en unas galerías subterráneas del macizo guipuzcoano se filtra en estado líquido. Este río fue descubierto en 2004 por un grupo de espeleólogos de la sociedad científica Aranzadi, y su localización exacta es todavía secreta para prevenir el expolio del patrimonio espeleológico.
Este grupo ha explorado, topografiado y tomado muestras de las cavidades por las que discurre el río, durante algo más de 150 metros, y de su contenido, pero no han podido determinar todavía su composición mineralógica. De hecho, una de las hipótesis de trabajo es que pueda identificarse un nuevo mineral.
El hallazgo fue casual pero fruto de la constancia. Los espeleólogos de Aranzadi tienen localizadas 1.900 cuevas y simas en Gipuzkoa y la cifra aumenta año tras año porque la búsqueda es incesante. Con el río de leche de luna se toparon cuando indagaban en una cueva de acceso muy abrupto y peligroso. Esta circunstancia impide, de momento, una investigación más a fondo que probablemente aportaría luz sobre la enigmática composición.
El término moonmilk proviene del nombre de una cavidad kárstica situada al sur del monte Pilatus (1.710 metros, Suiza). Conocida desde el siglo XVI, se le denominó Höhle mondmilchloch (caverna de la leche de luna), porque en su interior había unos depósitos de color blanco, muy apreciados por sus supuestas virtudes terapéuticas. La farmacopea europea los utilizó entre los siglos XVI y XVIII como ungüento para úlceras, como antidiarreico y contra las fiebres malignas, e incluso para uso cosmético.