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sábado, 6 de noviembre de 2010

Larrun, vigia de la costa labortana

Larrun es la última de las montañas de importancia del cordal axial de los Pirineos por su extremo occidental. Su estratégica situación geográfica le permite ofrecer una extraordinaria panorámica en todas diercciones, incluida la costa de Lapurdi. Emprenderemos la ascensión desde Azkaine, aunque también es accesibel desde Bera o desde el collado de Lizuniaga.
En Azkaine, pasada la plaza y la iglesia, tomar el desvío 'A la Carriere' entre hermosas casonas hasta un cruce, para seguir a la derecha hacia el aparcamiento de Larrun. En este lugar, con un panel informativo queda cerrado el acceso a la montaña para los vehículos.
Las señales azules nos llevarán por un amplio camino por las laderas despejadas de arbolado, dominando el barranco de las Trois Fontaines, donde veremos una doble cascada, una borda en ruinas y el paisaje que se irá magnificando conforme se gana altura.
En un contorneo se da vista a la airosa cumbre de Larrun, se pasa a terreno con pinares sueltos, previo al rellano de Hiru Iturrieta, lugar agradable y abierto con un humedal.
A la derecha, a la altura de una borda, se alcanza en 10 minutos la alargada cima de Miramar, y en el lado contrario queda Altxanga, ambas con bonitas vistas, preludio de lo que veremos desde Larrun.
Una vez en el collado de Tresi Fontaines estaremos en el cruce de caminos a Sara y Oleta, paso del GR-10. A partir de aqui se gana altura por un corredor herboso antes de acometer la definitiva subida por un amplio camino que describe numerosas revueltas hasta alcanzar la vía del tren cremallera cerca de la cumbre.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Larrun, bello mirador de Lapurdi

Muy cerca de la costa atlántica se levanta el Larrun, primer relieve importante de los Pirineos, que destaca solitario elevándose sobre las verdes praderas de Lapurdi. La ruta parte del puerto de Saint Ignace, en lo alto de la carretera que une los municipios de Azkaine y Sara. Junto a la estación del tren cremallera encontramos un amplísimo aparcamiento que los días de fiesta, y si el tiempo acompaña, se queda pequeño ante la afluencia de turistas que suben en el 'petit train' hasta la cumbre.
Cruzamos las vías del tren cremallera y ascendemos por un parquecillo hasta las cocheras del ferrocarril. Giramos a la izquierda y cruzamos de nuevo las vías para continuar por un sendero que se interna en el bosque y salva el arroyo de Galardi. Salimos enseguida a la despejada ladera para afrontar una severa remontada. El camino serpentea acarcavado entre la vegetación arbustiva y no cede hasta alcanzar el alto de Korralhandia.
Bajamos hasta el hermoso collado de Les Trois Fontaines/Hiru Ithurri y llaneamos sobre los verdes prados hasta el collado de Las Aguilas.
Nos hallamos al pie de la mesetaria peña de Ihizelaia, punto en el que convergemos con las rutas que desde Olheta y Azkaine buscan la cumbre. Giramos a la izquierda junto a un gran hito de piedras y atravesando una pequeña mancha boscosa acometemos la subida a la cima. Un ancho camino de trazado zigzagueante asciden etnre el caos de roca que forma la zona somital y nos deposita finalmente en la cumbre.

domingo, 22 de febrero de 2009

Kanbo, corazón de Lapurdi

A la localidad de Kanbo (Cambo-les-Bains) se accede a ella remontando la pendiente que flanquean los viejos robles de la avenida España que concluye en la plaza Cyrano; o bien, si se viene de Hazparne, enfilando la calle Anne de Neubourg. Ambos accesos posibilitan descubrir los secretos de Kanbo al viajero.
Piedras, árboles y agua constituyen el secreto de Kanbo. En 1903, el arquitecto Joseph-Albert Touraine construyó la mansión Arnaga, un Versalles en miniatura con su estanque junto al lindero del bosque, sus senderos, cisnes y glorietas adornadas de flores. Desde este lugar se puede gozar de la vista de las cumbres del Hartzamendi y del Amundarrain. En el interior de Arnaga destaca una biblioteca de 15.000 volúmenes repleta de evocaciones de Cyrano de Bergerac.
La opulencia de Kanbo aún se advierte en los balnearios que se despliegan a ambos lados de las carreteras de Urkoi y Hazparne y que preservan el estilo art decó de los años 30 del pasado siglo y brindan la oportunidad de pasear por sus jardines rodeados de palmeras y plantas exóticas.
Pero esta bella localdiad también brinda la oportunidad de poder hacer algo de senderismo. De hecho, la senda GR-8, que va desde la depresión del Aturri hasta el monte Larrun, atraviesa Kanbo.
En definitiva, Kanbo es un alocalidad que se debe descubrir a pie, perdiéndose en sus calles y abandonándose a la dulce seducción de la extensa vega del Errobi. Es preciso detenerse en Kanbo y contemplarlo y aprender de todo lo que proporciona.

jueves, 27 de marzo de 2008

Mendaur, bella estampa del Pirineo navarro


Uno de lo mejores sitios para poder contemplar las suaves tierras de Malerreka y Bortziriak, en el norte de Nafarroa es el Mendaur. Sus laderas son un mosaico de hayedos, prados de montaña y rebaños de ovejas que pastan con placidez cerca de la cima.
La ruta se incia junto al embalse de Mendaur, al que se llega en coche desde el bario de Aurtitz, en la localidad de Ituren. Una pista de cinco kilómetros asciende hasta este pequeño embalse, desde el que las vistas del valle son espléndidas.
Se bordea el embalse por su izquierda hasta llegar, cerca de su cola, a una bifurcación de senderos que llevan al monte Ekaitza (izquierda) y al Mendaur (derecha). Se sigue éste último, balizado con sus marcas blancas y amarillas, llegando a la regata que alimenta el embalse y que se cruza por un rudimentario puente de madera.
La senda sigue hasta que se bifurca a la altura de una borda con un soberbio tejado de lajas de arenisca. Se toma el camino de la izquierda que pasa por la entrada de la borda y que asciende junto a una plantación de coníferas. la cima queda permanentemente a nuestra derecha. Al finalziar esta primera rampa, se llega a una zona clareada, donde reponer las fuerzas. El camino lleva hacia un hayedo. Después de cruzarlo, se hace evidente que la senda se dirige al collado de Buztiz.
Una vez allí, se sigue el sendero hacia la derecha, que cruza por debajo de la cima hasta llegar a una arista rocosa, donde se pueden encontrar sesenta escalones tallados en la piedra que conducen a la cima del monte, coronada por la ermita de la Trinidad.
Las vistas alcanzan desde las cumbres costeras de Aia y Larrun hasta las interiores de Aralar y Autza. A sus pies, el valle de Malerreka y las tierras de Arantza.
El descenso se realiza por la misma ruta. En total, dos horas que posibilitan gozar de una bella estampa del Pirineo navarro.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Larrun, monte panorámico por antonomasia


Varias son las denominaciones para una misma montaña: Larrun, Larun, Larhun y La Rhune. Pero cualquiera de ellas, al igual que los frascos de perfumes pequeños, concentran toda la esencia, el atractivo de la que a juicio de muchos es uno de los montes más hermosos de Euskal Herria.
Pero además, Larrun es, por otra parte, una montaña sagrada de los vascos, lugar de culto de los primeros druidas, de meditación de los ermitaños, de ritos, brujería... al igual que en el cercano Zugarramurdi, ya en territorio navarro. Asimismo, Larrun fue también teatro de los enfrentamientos entre los ejércitos de Napoleón, de los que aún subsisten vestigios de sus reductos, y las tropas inglesas del Duque de Wellington. Un monumento en la cima nos recuerda la presencia en la misma de la emperatriz Eugenia. Pero también la han pisado Victor Hugo, Pierre Loti, Francis Jammes, Napoleón III...
Fuera de la temporada estival y de la masiva afluencia de excursionistas que ascienden hasta la cima a través del tren cremallera, Larrun, con sus 900 metros de altitud y a tan sólo nueve kilómetros de la costa, ofrece el contraste de la tierra y el mar, el último eslabón de la cadena pirenaica.
Las opciones de ascender hasta la cumbre son muchas, todas ellas igual de válidas e igual de clásicas: desde Lizuniaga, desde Sara, desde Ibardin, desde Bera -la más clásica de todas-e incluso desde Oleta, realizando, en este último caso, una ruta circular que nos llevará al punto de partida.