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domingo, 26 de junio de 2011

El Castillo de Maule, excelente mirador

Con su fuerte carácter rural y reducido tamaño, la capital de Zuberoa fue en origen una bastida comercial crecida al pie de uno de los caminos más transitados de la vertiente norte de los Pirineos.
A pesar de su fundación en el siglo XII, la villa actual debe sus formas a la expansión de la alpargata en el siglo XIX. Fueron muchos los talleres artesanales que se abrieron en la comarca para la manufactura de este calzado, cómodo y económico. Fueron muchas también las jóvenes navarras y aragonesas que cruzaron los pasos de los Pirineos para trabajar en las factorías alpargateras. La ciudad contaba entonces con casi dos mil obreros y una decena de fábricas.

La antigua villa de Litxarre, unida a Maule desde 1841, es el centro de la actual Maule-Lextarre. Aquí se extiende una avenida en forma de plaza alargada conocida como las Allées de la Soule, donde se levanta el castillo de Andurain, la auténtica joya de la ciudad. El edificio, de estilo renacentista, fue levantado entre los siglos XVI y XVII por el obispo de Olorón. Se entiende necesario visitarlo para disfrutar de su mobiliario de época y de su importante colección de libros antiguos.

Un puente de un solo arco cruza el río Saison y nos lleva hasta la Ciudad Baja, donde se encuentra la calle Víctor Hugo, la arteria comercial más importante de todo Zuberoa. Pero no esperemos grandes escaparates ni ajetreo.

La Ciudad Alta, a la que se accede desde la calle Víctor Hugo, se organiza en torno a la plaza del mercado, un rincón encantador que cuenta con un frontón, una fuente y el lugar donde tiene lugar el popular mercado de los martes. En la misma plaza, entre casas, se esconde la iglesia de Notre Dame, del siglo XV. Más arriba, dominando la ciudad, se alza la fortaleza, un magnífico baluarte defensivo del siglo XII.

sábado, 25 de junio de 2011

Las gargantas de Kakueta

Kakueta es la magnífica garganta del pirineo zuberotarra. Mermada en verano, nutrida con las primeras lluvias pero especialmente con el deshielo o en aguaceros espontáneos, la cascada de Kakueta ofrece uno de los más hermosos parajes del Pirineo vasco. Cuando se recorren las rutas que concluyen en el extremo de Santa Grazi se descubren progresivamente panorámicas excepcionales entre verdes intensos ymontañas teñidas de blanco por las nieves. Una mancha de agua se presenta al viajero en el lago represado ante el pequeño circo de Bentia, cuenca hermosa bajo la garganta que abre a la vista su boca de caliza.
Luego, es obligatorio el paso por taquilla pero más allá se cruzará un puente sobre el arroyo y a continuación el camino se hace sendero tallado que sube y baja metiéndose en las sombras, en la frescura de un río que baja limpísimo. A derecha e izquierda las paredes se levantan imponentes hasta el contraluz del cielo, forradas de musgos, de verdes coberturas herbosas y rematadas por recios árboles en sus cortados. En su paso más estrecho la garganta no tiene más que cinco metros de anchura y sus paredes se elevan cerca de trescientos metros.
El paso junto al río está ahora habilitado con seguras pasarelas, puentes y barandillas, reconstruidas necesariamente después de las violentas crecidas que arrastraron todas las instalaciones en el año 1992.
Tras una andadura de algo más de media hora se alcanza la cascada de Kakueta, un enorme chorro de agua que aflora desde la pared vomitando gran cantidad de agua. Y un poco más arriba, desde una gruta, aflora otro arroyo entre las piedras. La garganta aún trepa más arriba entre vegetación exuberante, pero ese ya es terreno vetado para expertos.
El río Uhaitza tiene en la cascada de Kakueta una de sus principales fuentes pero no se conocen con toda seguridad los orígenes de estas aguas, que sólo han podido seguirse durante 500 metros a través de las galerías.

jueves, 19 de mayo de 2011

El altar pagano de Magdalena

La cumbre de Magdalena de Basaburua se alza a 795 metros de altitud. En verano se dan cita en ella montañeros, practicantes de vuelo ultraligero, parapentes y, el tercer fin de semana de julio, los participantes en la carrera de montaña.

En la Edad Media, en cambio, eran los peregrinos hacia Santiago quienes se arrodillaban en la capilla de Aranta. También encontramos una antena de televisión y una mesa de orientación. Desde allí podremos admirar todo el valle del Uhaitza, Erretzu en la parte inferior y Zalgize, a siete kilómetros por el collado de Lexegieta.

En sus campas apareció un altar levantado en el periodo romano, con una inscripción misteriosa: fano herauscoritsebe sacrum G Valerianus.

Dicen que se levantó en honor a un dios de Zuberoa. Quizás alababan a Herensugea, que vivía en una cueva del macizo kárstico de Altzai. La lápida se encuentra hoy a cubierto, lógicamente.

Las laderas de Magdalena, generosas en helechos, se visten de verde en primavera y de rojo en otoño. Es el territorio de los pastores de Barkoxe y Atharratze. En sus numerosas bordas elaboran con maestría el famoso queso de oveja que se vende en los mercados gastronómicos de Zuberoa.

viernes, 25 de febrero de 2011

San Antonio de Oskitx, en Zuberoa

Este pico Oskitx da nombre al puerto y apellido a la ermita de San Antonio, emplazada exactamente en su cima.
Cuando el relieve de Nafarroa Beherea se eleva desde las planicies de Donapaleu encuentra en Oskitx el primer relieve importante que luego se prolongará en los picos de Beltxou y Zaboze, rodeados por la gran mancha forestal de Arbailla antes de conectar con las cimas de Irati.
Lo mejor de Oskitx es precisamente es su ubicación en tan estratégico lugar y el camino que lo alcanza es un bello paseo asomado a los inmensos mosaicos que configuran los prados y pastizales de Nafarroa Beherea, a un lado, y los rellanos de Zuberoa, al otro.

A Oskitx y a la ermita de San Antonio, también a su cima gemela que es Elaudi, se sube por una pista que arranca un par de kilómetros más delante de la cúspide del puerto de Oskitx. La pista asciende suavemente circundando como una espiral este monte cónico. También se puede llegar desde San Just Ibarre tomando un camino que parte a 1,5 kilómetros en la ruta del nacimiento del Biduze y prosigue luego por el caserío Elorrikondoa, para remontar la arista de la montaña hacia el este, aunque este recorrido es más duro y exige casi dos horas para coronar contra la media que lleva trepar desde el puerto.
Arriba, rodeada de paisajes, la ermita de San Antonio recuerda las fechas de su construcción en 1385 por mandato de Carlos III, rey de Navarra, para conmemorar la paz de las guerras internas entre las dos familias nobles de los Gramont y de los Luxe.
Pero Oskitx tiene además como vecino al macizo de Arbailla, que concluye sus bosques a los pies de esta montaña y allí vierte precisamente uno de sus más hermosos manantiales. Para alcanzar la cueva del nacedero se debe avanzar desde Donaixti Ibarre hasta el barrio de Arla y por la derecha llegar hasta la entrada en el magnífico bosque de Arbailla. Una pista de poca pendiente avanza sobre el río unos tres kilómetros hasta alcanzar un puentecito sobre el cauce que se debe cruzar para tomar un sendero que se eleva en zig-zags en el bosque, enfilando enseguida hacia el sur a unos cien metros de altura sobre el torrente. En una gran curva del sendero hay que continuar derecho en sentido paralelo al cauce del río y enseguida se descubrirá la gran gruta que escupe las aguas que aquí se llamarán Biduze y ochenta kilómetros más abajo desembocan en el Atturri.

martes, 2 de noviembre de 2010

Senderos transfronterizos en Irati

El Valle de Zaraitzu y el Pays de Soule (Zuberoa) siempre han mantenido estrechas relaciones, pero los viejos senderos que atravesaban la frontera han ido desapareciendo con el paso del tiempo. El bosque de Irati, compartido por los habitantes de ambos lados de la muga, era lugar habitual de paso para arrieros, pastores y leñadores. Con la desaparición de antiguos oficios, también desaparecieron muchos caminos.
Ambos territorios se han propuesto ahora recuperar los senderos transfronterizos entre las Casas de Irati y los Chalets de Irati, tanto para montañeros como para aficionados a la BTT.
La recientemente iniciada reforma de las Casas de Irati para adecuarlas como cetnro de acogida a visitantes permitirá desarrollar un producto turístico conjunto, tal como se hace en otros lugares del Pirineo.
Montañeros y senderistas podrán dormir puntualmente en sitios habilitados para ello, lo que facilitará las marchas a través de la mayor masa boscosa de Euskal Herria.
Para obtener información general, propuestas de recorridos y visitas, o incluso realizar reservas, está disponible la página web http://www.bosque-irati.com/. Se puede consultar en euskera, castellano y francés. También se han habilitado 14 miradores interpretativos con mesas panorámicas en lugares estratégicos del bosque, en este caso, por iniciativa de las juntas generales de los valles de Zaraitzu y Aezkoa.

sábado, 25 de octubre de 2008

Un baño entre lamias en Gamere

Gamere es un pequeño pueblo de Zuberoa, famoso desde el antiguo por sus aguas termales. Por detrás del hotel.restaurante rural Aguer, un camino, contracorriente del arroyo de Gesala, llega en apenas 300 metros a las fuentes termales.
El agua salada surge de las entrañas del bosque de Arbaila, en un rincón entre rocas; un lugar sencillo, ajeno a los lujos de los balnearios, pero con el encanto de los parajes pedidos.
El agua brota a 38º y combate el reumatismo. Junto a este manantial mana otro de aguas cristalinas, pero frías, que contrastan con el agua caliente del anterior.
Dicen que el atractivo de este paraje es más que suficiente para que, por las noches y justo ante el manantial, acostumbren a reunirse las lamias, esas pequeñas hadas de pies de pato que peinan cabellos de oro junto a los cursos de agua. Lo hacían al menos antaño para citar allí a los hombres, a quienes enamoraban, y para que sus amantes no las rechazaran al descubrir su condición ocultaban sus pies a su mirada.
Llegar a Gamere es casi como viajar al paraíso. Deslizando la ruta que llega desde las inmediaciones de Atharratze, allí por donde tuvo sus correrías el famoso jefe de mosqueteros, el conde de Treville, por las riberas de la regata de Osinaga, bastante se tendrá con admirar casonas palaciegas y espléndidas praderías que invitan a permanecer.

martes, 21 de octubre de 2008

Estelas de Itsasu

Itsasu, en Iparralde, es el paraíso de las estelas discoidales, lápidas circulares o rectangulares redondeadas en su parte superior y símbolo característico de las sepulturs vascas. Existen diversas teorías sobre su significado: algunas apuntan a su sentido astral (imágenes del sol y la luna) y otras ven un sentido antropomorfo, asociada a la imagen del difunto. De ahí términos como harri-gizon u hombre de piedra; hilarria o piedra del fallecido; e hilargi o piedra del difunto.
Con frecuencia suelen aparecer esculpidos los signos del oficio del muerto o, si es fallecida, tres llaves (sobre todo en Zuberoa).
En Itsasu, en torno a una de las iglesias más bonitas de Euskal Herria, se pueden admirar cerca de 200 estelas.

sábado, 4 de octubre de 2008

El bucólico molino de Hauze

Entre Atharratze (Tardets) y Ligi una desviación conduce hasta un bucólico molino, Hauze, perdido en los confines de Zuberoa. Se toma la carretera que se dirige a Muntori y Barkoxe por un valle de onduladas praderas, sazonadas con caseríos y bordas desperdigadas.
Antes de llegar a estas localidades surge el pequeño pueblo de hauze, a cuya entrada detiene al visitante la imagen de este molino restaurado del siglo XVII. Se halla en torno a un área recreativa oxigenada por el río y la presa, espacio muy apropiado para el pic-nic.
Un poco más arriba se descubre el minúsculo casco urbano de Hauze, presidido por una bella iglesia románica fortificada.
Atharratze ( 217 m ) se halla en la orilla del río Uhaitzandia ( Saison ) y es una de las localidades suletinas más importantes, formando parte de la región denominada Basaburua.
Atharratze es el segundo núcleo comercial en importancia del territorio gracias a su privilegiada situación, que la convierte en un inmejorable punto de partida para cualquier excursión por este maravilloso territorio. En el siglo XII Atharratze era un fuerte, y en la Edad Media su Señor prefirió vivir bajo dominio inglés que bajo el del Vizconde de Zuberoa. En 1859 se le anexionó Sorholuze.

viernes, 3 de octubre de 2008

La ciudad de los cangrejos

En uno de los pueblos más pintorescos de Zuberoa, Gotaine, se encuentra la "ciudad de los cangrejos", que en realidad es un criadero donde se puede observar a estos crustáceos de río y una curiosidad del Pirineo.
Si se deja el vehículo a la entrada del pueblo se puede ascender andando cómodamente hasta la colina donde se halla esta especie de museo naturalístico.
La leyenda "Èlevage décrevisses" (criadero de cangrejos) en los carteles indica el camino que parte desde la hermosa iglesia trinitaria de Gotaine.

lunes, 9 de junio de 2008

La garganta de Kakoeta, en Zuberoa

La garganta de Kakoeta es una de ésas que está habilitada para el turismo de montaña con pasarelas, puentes y barandillas, domesticando su naturalidad, pero sin perder la hermosura de sus paredes; una excelente oportunidad de ir al encuentro de una de las más feroces foces pirenaicas, situadas en el borde oriental de Zuberoa.
En el bar La Cascade, entre las localidades de Santa Grazi y Atharratze, se puede adquirir el ticket de entrada. Kakoeta se puede visitar del 15 de marzo al 15 de noviembre, en un horario de 9 a 6 de la tarde.
No hay pérdida posible, sólo hay que seguir la senda. Unas casillas proveen de casco al visitante precavido, un juego divertido para los más pequeños aventureros.
La pequeña represa contien las aguas del circo de Bentia. La pasarela cruza el arroyoy desciende para encontrarse con el río. Se sigue caminando por el aluvión pedregoso abandonado en las inundaciones de 1992. Un túnel tallado en la roca da paso a las gargantas que se estrechan a menos de cinco metros, con paredes de hasta 300 metros de altura. El excursionista se haya en el llamado Grand Etroit, el gran estrecho. El sendero cincela la roca en un subibaja de puentecillos y barandillas donde todos alucinan.
La lujuriosa vegetación forra las paredes de musgos y árboles que trepan por la roca.Y en la simbiosis de un hongo y un alga nace el liquen que plaga la garganta.
El recorrido llega a su fin cuando se divisa la cascada brotandodesde la pared. Se desconoce el origen de sus aguas. Un poco más adelante una pequeña gruta ofrece los últimos momentos de lucidez de Kakoeta.

viernes, 29 de febrero de 2008

La laguna de Etxekortea

A la sombra de los bosques de la sierra de Arbaileta, entre Nafarroa Behera y Zuberoa, se encuentra el río Bidouze. La ruta propuesta se inicia en el aparcamiento, en el camino hacia ese necedero, que parte desde Donaitxi-Ibarre.
Se comienza a andar por una pista que asciende el río Bidouze por su ribera izquierda hasta encontrar un puente de hormigón que atraviesa el río. Se debe cruzar el puente y continuar por una estrecha senda balizada con marcas azules y amarillas. Se debe ascender por este empinado sendero hasta encontrarse con las paredes del circo del río Bidouze. Se trata de un exclente punto para contemplar la espectacular cueva a través de la cual afloran sus aguas.
Para continuar hay que buscar una estrecha senda que parte de la cueva y asciende bruscamente junto a las paredes del circo. Se llaga a unas escaleras metálicas que ayudan a superar los últimos metros de la pared. Arriba se encuentra la meseta de Elsarre.
Una pista que parte a la izquierda lleva hasta los pastizales de Etxekortea, en donde, rodeada de árboles, se encuentra la laguna de mismo nombre y uno de los mejores ejemplos de humedal de origen kárstico. Los montañeros pueden aprovechar la ocasión para ascender al monte Etxekortea.
Para regresar hay que tomar la pista que llega borda de Etxekortea y seguir por ella hasta llegar al collado de Gategorena. En ese punto, la pista describe una cerrada curva y otra pista desciende por la izquierda que es la que hay que tomar hasta llegar al collado de Napale.
Al llegar a la carretera se sigue por la izquierda hasta llegar a la primera curva, en donde se toma un estrecho sendero a la izquierda hasta llegar a unos prados cerrados por un cercado. Se deben atravesar los pastos y salir a una pista que, tras pasar junto al caserío Olhoborotegia, lleva al aparcamiento. En total 4-5 horas para cubrir una etapa de 15 kilómetros.